La avalancha de la desinformación en la autopista de la información.

Según la primera acepción del DLE por la RAE, desinformar es la acción de dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines. También refiere a la información insuficiente u omisión de la misma. En referencia a estas dos acepciones, solamente en la lengua inglesa existen los términos misinformation y disinformation, la primera donde no existe intención deliberada de manipular la información y la segunda donde se manipula deliberadamente con algún fin, por ello siempre será difícil conocer la intención del emisor al generar la desinformación. Hoy en día es abrumadora la cantidad de información que consume nuestra sociedad, en buena parte debido a la portabilidad, versatilidad y disponibilidad que ofrecen las nuevas tecnologías para acceder a la Internet y con ello a medios sociales como primer canal para la diseminación de cualquier dato sin importar la veracidad y confiabilidad del mismo. Cuando la desinformación se dispersa y llega a un círculo conocido de emisores la información puede tornarse como información fidedigna y con ello proseguir su camino como “datos veraces” incrementándose no solamente el nivel de difusión sino el nivel de credibilidad de la misma información. Como usuarios de esta enorme red global de información no queda más que promover la educación y orientación cultural para reconocer y procesar aquellos datos que pretenden de alguna u otra forma presentarnos conceptos equivocados de una realidad cotidiana. Hay que utilizar el pensamiento crítico y si tenemos dudas en discernir entre lo que es basura de información e información utilicemos de mejor manera este gran instrumento de comunicación para validar aquellos datos que no conozcamos o de los que no tenemos plena certeza de la confiabilidad de su origen.

Omar Castañeda | Consultor SEO & Social Media Manager